En plena certidumbre de fe

2013-11-15

Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Hebreos 10:22.

 

Necesitamos depender continuamente y de todo corazón del Hijo de Dios para nuestra salvación, para tener sabiduría e influencia espiritual. A menos que haya mucho más amor a Dios y al hombre, y una continua dependencia de la gracia santificadora y renovadora de Cristo para transformar el carácter por medio de un cambio divino del corazón, que se manifestará visiblemente en palabras, espíritu y acción, fracasaremos en nuestro trabajo...

 

Si hemos de preparar el camino para El, necesitamos aumentar nuestra fe, tener menos confianza y seguridad en lo que podemos hacer, y mucho más confianza en lo que el Señor está deseando hacer por nosotros individualmente. Necesitamos, en mucho mayor medida de lo que tenemos ahora, el deseo del alma de estar en comunión con Dios. Debemos suplicar con más fervor. Si busca al Señor su Dios, ciertamente lo hallará si lo busca de todo corazón y con toda el alma...

 

Se debiera acariciar un profundo anhelo de abundantes y plenas bendiciones. Pero no lo obtendremos mientras nos sintamos tan autosuficientes, mientras nuestro amor hacia Dios sea tan débil y tengamos tan poco amor cristiano hacia nuestros hermanos. Cuando el corazón se vacíe del egoísmo, ese vacío será llenado con la plenitud de Cristo. Esté su alma menos ocupada con asuntos materiales. Ponga menos confianza en la sabiduría que tiene evidencias de ser más humana que divina. La alabanza de palabra o de acción dada a cualquier ser humano, es una ofensa a Dios. Sin embargo. El elogiará a cada individuo que guarde sus mandamientos en verdad y justicia. Es muy humano confiar en el hombre, pero esas mismas personas no están tan dispuestas a caminar como viendo al Invisible...

 

Dios conoce los deseos del alma. Pero nuestro pueblo, que tiene el gran tesoro de la Palabra de Dios frente a sí, no se da cuenta de ello. La autoestima, la suficiencia propia, corrompen tanto el alma con el fango y el egoísmo mundanal, que la excelencia de las cosas de interés eterno apenas rozan el corazón humano...

 

Se necesita buscar a Dios, no... de vez en cuando, sino continua y fervorosamente, con confesión y humillación del alma ante Dios. Su pueblo debe presentarse en la sala de audiencias del Altísimo... Dios comprende que Ud. lo necesita, y si lo pide, recibirá ayuda en las tentaciones y pruebas. Sus peticiones, manifestadas sólo al Dios que escudriña el corazón, serán oídas y contestadas.—Carta 45, del 15 de noviembre de 1897, escrita a A. G. Daniells y “a mis hermanos en el ministerio, y a la iglesia en Melbourne”.*

 

 

Año bíblico: Hechos 27, 28

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