Reflejemos a Jesús

Devocional Diaro

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Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Romanos 8:18.

En la experiencia del apóstol Juan bajo la persecución, hay una maravillosa lección de poder y ánimo para el cristiano. Dios no impide las maquinaciones de los hombres perversos, pero influye para que sus ardides sean para bien de los que en medio de la prueba y el conflicto conservan su fe y lealtad. A menudo los obreros evangélicos realizan su trabajo en medio de tormentas de persecución, amarga oposición e injusto oprobio. En esos momentos recuerden que la experiencia que se adquiere en el horno de la prueba y la aflicción vale todo el sufrimiento que cuesta. De ese modo Dios acerca a sus hijos a sí mismo, para poder mostrarles sus debilidades en contraste con su fortaleza. Les enseña a apoyarse en El. Así los prepara para afrontar emergencias, para ocupar puestos de confianza y cumplir el gran propósito para el cual les concedió sus facultades.

En todos los tiempos los testigos señalados por Dios se han expuesto al vituperio y la persecución por amor a la verdad. José fue calumniado y perseguido porque mantuvo su virtud e integridad. David, el mensajero escogido de Dios, fue perseguido por sus enemigos como si fuera un animal salvaje. Daniel fue arrojado en el foso de los leones porque se mantuvo fiel al Cielo. Job fue privado de sus posesiones terrenales y estuvo tan enfermo que lo aborrecieron sus parientes y amigos; pero se mantuvo íntegro. A Jeremías no se lo pudo convencer para que no dijera las palabras que Dios le había ordenado pronunciar; y su testimonio enfureció tanto al rey y a los príncipes que lo echaron en una inmunda cisterna. Esteban fue apedreado porque predicó a Cristo, y a Cristo crucificado. Pablo fue encarcelado, azotado con varas, apedreado y finalmente muerto, porque fue un fiel mensajero de Dios a los gentiles. Y Juan fue desterrado a la isla de Patmos por “la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo”. Apocalipsis 1:9.

Estos ejemplos de constancia humana dan testimonio de la fidelidad de las promesas de Dios, de su constante presencia y su gracia sostenedora. Dan testimonio también del poder de la fe para resistir a las potestades del mundo...

Dieron testimonio del poder de Alguien más fuerte que Satanás... Por medio de la prueba y la persecución, la gloria de Dios—o sea su carácter—se revela en sus escogidos. Los creyentes en Cristo, odiados y perseguidos por el mundo, son educados y disciplinados en la escuela del Señor. En la tierra andan por caminos angostos; son purificados en el horno de la aflicción.—Los Hechos de los Apóstoles, 474-476.

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